Un amor, una pandemia,
y un café
Matyas (de Budapest) y Nuria (de Madrid) se conocieron viajando. Ambos habían explorado el mundo por su cuenta — decenas de países, cientos de extraños que los acogieron como familia. Esa es la hospitalidad que querían traer a Bilbao.
El confinamiento de 2020 los trajo aquí. Y cuando buscaron el café de especialidad que conocían de Melbourne, Sydney o Berlín... no lo encontraron. Así que lo hicieron ellos mismos. ARVO abrió sus puertas en 2021 junto al Guggenheim.
El nombre viene del argot australiano para 'tarde' — arvo. Refleja exactamente quiénes son: viajeros, exploradores, coleccionistas de culturas. Gente que se quedó en Bilbao porque se enamoró, y que hoy trata a cada cliente como si fuera un viejo amigo que acaba de llegar de lejos.